FUNDADORES

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Queremos contarte nuestra historia. Para que sepas quienes somos. De dónde venimos. Estamos seguros que te ayudará a entender un poco más lo que es Key. Y lo que queremos que sea.

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Virginia Miranda

Siempre supe que me gustaba la Comunicación aunque al terminar la preparatoria no tenía del todo definido que carrera iba a seguir.  En mi casa querían que estudiara una carrera tradicional y de hecho cuando fui a inscribirme en la Universidad Católica mi familia me preguntó si no prefería hacer secretariado bilingüe en el Instituto Crandon que quedaba exactamente enfrente de la UCUDAL. Hice caso omiso a esos comentarios y me inscribí en la licenciatura de Ciencias de la Comunicación.

En diciembre de 1992 me gradué en Ciencias de la Comunicación y en julio de 1993 ingresé a mi primer trabajo en  la agencia Lowe Ginkgo como Ejecutiva de Cuentas.

En esos momentos la carrera de Comunicación no era muy conocida a nivel de las Agencias por lo que los inicios fueron un poco complicados al tratar de explicar interna y externamente cuál era mi función y para qué era  que me había preparado. Particularmente desterrar esa imagen que por desconocimiento existía y por la cual se confundía Ejecutiva de Cuentas con secretaria de lujo, o alguien que se dedicaba a los números, fue un poco complejo.

Aunque en un comienzo fue complicado también fue una etapa de un aprendizaje enorme. Tuve que aprender un poco de todas las áreas y me di cuenta de que era la persona que tenía que estar más informada dentro de la agencia en relación al cliente. Todo esto me llevó  a establecer una relación profesional con mis clientes que valoraban mi esfuerzo y sin hacerlo directamente me forzaban a comprometerme aún más con cada uno de ellos.

Luego de dos años de trabajo en Ginkgo, en 1995, sentí que mi función no me satisfacía,y como espíritu libre que me sentía renuncie y me fui a mi casa.  Mi familia y amigos me decían que lo pensara, que no podía dejar una agencia en su máximo apogeo como era Lowe Ginkgo pero yo sentía que ese trabajo no me hacía feliz y me fui.

Después de estar un mes en mi casa me llamaron de una consultora para ver si me interesaba un cargo por 3 meses para ser Ejecutiva de Cuentas de un candidato político. Como era algo a término y nuevo para mí acepté ir a la entrevista. La Agencia era Grey y me entrevisté con una de las personas más inteligentes que me topé en mi carrera, Francisco Vernazza. Lo primero que le dije cuando empezamos a conversar era que no sabía nada de política pero si de atención de cuentas y que tenía muchas ganas de aprender. Quedé contratada y a pesar de haber sido tres meses de campaña política con pocas horas de sueños y a un ritmo vertiginoso la experiencia fue riquísima por lo que aprendí y por todas las personas talentosas a las que conocí. Al término de la campaña me ofrecieron quedarme como Ejecutiva de Cuentas efectiva de Grey y así lo hice. Trabajé dos años en un lugar en donde la calidad y el ambiente humano eran espectaculares y atendí cuentas muy lindas como lo eran Salus, Ancap, Procter entre otras.

A los dos años, en 1997, recibo un llamado de mi antigua Agencia Ginkgo en donde me querían para atender cuentas en el exterior y para que fuera el contacto con la red internacional Lowe.

El desafío me tentó mucho y volví a mi primer trabajo. Comencé a atender Nextel, Hartford y luego vino Frávega en Argentina. Viajaba dos veces por semana a Buenos Aires y me di cuenta que, aunque el mercado era mucho más grande y competitivo, el trabajo de una Agencia si se hace  bien puede ser realizado desde Uruguay o cualquier otro lugar. Ser la interlocutora de la agencia en la red  también  me permitió viajar a congresos y seminarios en Miami y New York en forma habitual y también ver las posibilidades que existían para exportar nuestro talento a otros mercados. Gabriel Román dueño de Lowe Ginkgo,  a  quien debo reconocer como un excelente creativo,  tuvo la iniciativa y me propuso encabezar la apertura de una filial de Ginkgo en Miami.

La acepté y me instalé durante 6 meses en el mercado hispano.  Luego surgieron oportunidades en Republica Dominicana y Panamá y seguí viajando hasta que llegó el momento en el que quería volver a establecerme en Uruguay. En la agencia en la que estaba era dificil dar un paso para atrás por eso decidí renunciar en noviembre de 2003.

El 8 de marzo de 2004 abrimos Key Compañía de Ideas  junto con José Pereira Machado  y Sofía Fornaro. Hoy 12 años después seguimos trabajando con las mismas ganas y pasión que en ese momento y vamos por mucho mas!!!

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José Pereira Machado

Cuando en mi casa anuncié que iba a estudiar Ciencias de la Comunicación quedaron bastante preocupados. Era 1988, un año que recuerdo con especial cariño porque volví a ver a Nacional campeón de América y del Mundo y porque también tomé esa decisión valiente que sin dudas marcó mi vida.

Era una carrera muy nueva, sin egresados, con poca información y muchas dudas sobre el futuro. Yo había hecho 5to. Humanístico y 6to. Derecho. Todo indicaba que debía ser Abogado, para tranquilidad de mis padres y para no correr mucho riesgo.

Pero había algo que me preocupaba y era el hecho de lo tedioso y aburrido que podía llegar a ser la Abogacía para alguien con mi perfil inquieto de buscar, conocer y hacer cosas nuevas. Por lo tanto, luego de investigar bastante me tentó esta opción casi desconocida, que paradójicamente me daba más seguridad que la opción tradicional, en el aspecto que no iba a tener varios miles de competidores, ni grandes apellidos ya instalados contra quien pelear mi lugar de trabajo.

En ese momento no había muchas opciones para estudiar Comunicación. Estaba la Universidad Católica, que ni mi familia ni yo con mi sueldo de cadete en Price Waterhouse podíamos pagar y la Universidad de la República. Por lo tanto, opté por esta última. Fue una gran aventura. Pero de las lindas. Porque esta carrera nueva no tenía sede ni presupuesto, pero sí el mejor nivel docente.

Mientras avanzaba en mi carrera, entré en Grey.

En Grey estuve casi 5 años. Y me siento afortunado de haber empezado ahí. Fue el lugar donde me formé como profesional de la Comunicación. Tuve la suerte de entrar de Asistente de Jorge Surraco, quien me enseñó muchísimo en todas las áreas, con los Clientes y en la interna. Ni que hablar de Pancho Vernazza, un estratega, un genio. Bohemio, hiper exigente y gran tipo. Asistía en clientes enormes y era el único responsable en algunos clientes chiquitos, de los cuales Pancho era el dueño. Conocí lo que era el respeto de un Cliente por una Agencia. Todos los clientes de Grey lo sentían. Era un equipo de gente soñado y muy fuerte en todas las áreas.

En mi tiempo en Grey crecí muchísimo y además me recibí de Licenciado en Ciencias de la Comunicación y de Analista en Marketing por un Postgrado que entendí debía hacer para fortalecer un área muy importante para mi carrera.

Tuve varias ofertas y siempre me quedé. Siempre fui a entrevistas, porque siempre entendí que había que ir. Y en Grey siempre supieron que iba.

Hasta que un día me llamaron de Ginkgo. En el momento en que se había transformado en una Agencia referente del mercado. Allí conocí otra parte de este negocio. El de proyectarse al mundo. De buscar defender la creatividad ante todo. Lo atractivo de los festivales. La importancia de una red. Tomar riesgos y apostar.

Trabajé casi 6 años y completé mi carrera. Entré como Ejecutivo de Cuentas, luego pasé a Director, más tarde Director General de Cuentas y fui miembro del Board. Atendí muchos clientes locales y también multinacionales. Pude ejercer el liderazgo de equipos, tratando siempre de formar grupos y generar el clima de trabajo que me enseñaron en Grey. Trabajé para el exterior, atendiendo clientes de otros países. Asistí a una capacitación en Londres, que me sirvió muchísimo por lo que me dieron y para comprobar que estaba a la par de los ejecutivos de Lowe a nivel mundial, aunque en un mercado muy chico.

En Ginkgo también me ayudó mucho el trabajar con pesos pesados a nivel creativo: Gabriel Román, Juan Carlos Rodríguez, Rafael Barthaburu, Leandro Gómez y Sofía Fornaro nos obligaban a todos a ser mejores. La Agencia tenía unas ideas fabulosas y desde Cuentas teníamos que ayudar a que se concretaran. Fue un tiempo muy exigente, en el que teníamos que estar a la altura y balancear también ese enorme peso del Departamento Creativo hacia afuera y hacia adentro de la Agencia.

En noviembre de 2003 sentí que mi ciclo en Ginkgo había terminado y junto a Virginia Miranda, Directora de Planificación Estratégica, encargada de Negocios Internacionales y contacto con la red Lowe, renunciamos. Ginkgo nos había dado todo y nosotros también lo habíamos hecho.

Una vez más, volvía a preocupar a mi familia. Nos fuimos a la nada. A nuestras casas. A pensar en cómo seguir.

El día que renuncié me fui a caminar a la Rambla. Ahí empecé a recibir llamados de varias personas. Mis amigos que entre risas, dudas y todo tipo de comentarios me decían que estaba loco, pero me apoyaban (aunque mi padre organizó un almuerzo secreto con varios de ellos para que me convencieran que no podía dejar un trabajo así); también de muchos colegas sorprendidos que se pusieron a la orden y algunos acercaron propuestas.

Pero aunque era un desempleado, tenía una rara sensación de paz. Y luego de tomar esa difícil decisión, sentí que estaba en una inmejorable situación para decidir lo que quería hacer. Porque ahora, no tenía nada para perder.

La opción de irse al exterior estuvo latente, pero pensamos que podíamos intentarlo acá. De un modo distinto. A partir de lo que habíamos visto y aprendido. Así, lo planeamos en un verano. Hablamos con Sofía Fornaro que era Directora Creativa y el 8 de marzo de 2004, solo nosotros 3, abrimos KEY. A los 34 años me estrenaba como empresario.

Que hoy estés leyendo esto luego de 12 años, significa que esa idea loca funcionó. Y ha crecido.